Pido perdón

Pido perdón por todo lo que he hecho pero, sobre todo, por lo que no he hecho. Pido perdón por haber nacido. Pido perdón por haber sido.Pido perdón por haber crecido y madurado. Pido perdón por haber reído, por haber llorado. Pido perdón por todo lo que he bebido y comido. Pido perdón por todo lo que he roto y por todo lo que he arreglado. Pido perdón por haber hablado y, en mayor medida, por haber callado. Pido perdón por todo.

Te pido perdón por haberte mirado. Te pido perdón por haberte hablado. Te pido perdón por haberte intentado querer. Te pido perdón por haber intentado ayudarte. Te pido perdón por hacerte sonreír y te pido perdón por hacerte pensar. Te pido perdón por resultar menos simple que la media. Te pido perdón por haberte escrito. Te pido perdón por haberte extrañado. Te pido perdón por haber titubeado. Te pido perdón por haberte dibujado.

Me pido perdón por haber pensado. Me pido perdón por haber olvidado pero, sin lugar a dudas, por haber aprendido y recordado. Me pido perdón por haberme hecho creer que había esperanza. Me pido perdón por haberme hecho intentarlo y por no haberme instado más a hacerlo. Me pido perdón por haber renunciado y por haber seguido creyendo. Me pido perdón por haber crecido. Me pido perdón por haber escrito. Me pido perdón por haber imaginado. Me pido perdón por no habérseme ocurrido. Me pido perdón; me imploro perdón.

No perdonaré a mi corazón que siga latiendo. No perdonaré a mis pulmones que se sigan hinchando. No perdonaré a mi cabeza que siga pensando. No perdonaré a mis piernas que sigan avanzando. No perdonaré a mis manos por haber creado. No perdonaré a mi lengua por haber hablado. No perdonaré a mis labios por con los tuyos haberse juntado. No perdonaré a mis ojos por haber visto. No perdonaré a mis oídos por haber escuchado. No perdonaré a mis venas que aún lleven sangre. No perdonaré a mi hígado que me siga desintoxicando. No. Simplemente no.

Con estas últimas palabras quiero que deliberes, Amapola. Observa cómo el mundo me extrañaría igual que una casa abandonada a uno de sus viejos ladrillos. Observa cómo el viento no se sabe mi nombre. Estate atenta a ver si los motores dejan de rugir cuando ya no quede. Mira si el suelo se queja cuando cavas un agujero. Todo sigue sin existir, quizá. Todo sigue conmigo como sin mí. Y por esto te pregunto, Amapola, qué más te doy yo; y por esto te pregunto, pequeña, cuánto notarás mi adiós.

Pido perdón por no haber podido ser como las estrellas que tanto me gustaban; por no haber podido seguir teniendo un rayito de luz aun sin seguir estando aquí.

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