Paloma muerta

Esto no va a ser una carta ni un ensayo; solo mi mano escribiendo, guiada por una filtración de sentimientos. Y no sé por dónde se escurren. Por qué me han llevado a volver a mis viejas aficiones, como escribir, soñar, sonreír delante del espejo y acabar por quedarme bobo ante un papel en blanco.

No sé si mi yo de hace unos años me encontraría extraño o totalmente yo al verme escribirte. Bueno, no le culparía por ello. Solo le echaría en cara el haber tardado tantos años en decidirse a venir al mundo. Y aun así, tampoco podría culparle por ello.

Rafael Lechowsky dijo por boca de un desquiciado, que esa mujer era el amor de su vida; pero no se equivocó de amor, así que debió equivocarse de vida. Para nosotros esto es mucho, ¿no? No somos los amores de nuestras vidas. O al menos, parece que nada en esta vida esté a favor de que lo seamos. Y, sin embargo, aún queda algo al final del día, cuando vamos a la cama y apagamos las luces, o cuando escuchamos música, o cuando tenemos una conversación con otra persona. Como si fuesen los resquicios de una vida pasada en la que sí fuimos emperatriz y emperador del mundo entero. ¿Sería posible?

Qué te cantaría Sabina. Qué te dibujaría Goya. Qué te escribiría Garcilaso. Igual saberlo me ayudaría a pensar qué podría decirte. O al menos a acercarme a las palabras correctas.

Sea como fuere ahora todo quedó incierto. Y una vez más lo bueno parece mentira. Y ahora lo escrito me da asco. Y ya no me calma la alegría.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s